Terapia Adultos

La vida adulta trae consigo decisiones, responsabilidades y momentos de cambio que, en ocasiones, pueden generar dudas o la sensación de no saber cómo avanzar. En esta fase del ciclo vital, acudir a terapia puede ser una forma de cuidado y prevención o la consecuencia de un cúmulo de situaciones que con el tiempo generan malestar o desequilibrio emocional. Iniciar un proceso terapéutico supone un primer paso consciente para el cambio de aquellos aspectos de nuestras vidas que nos limitan, como pueden ser:

  • Ansiedad y estrés
    Preocupaciones constantes, sensación de bloqueo, tensión mantenida, dificultad para desconectar.

  • Regulación emocional
    Miedos intensos y persistentes, dificultad para gestionar la ira, manejo de la frustración

  • Bajo estado de ánimo
    Tristeza persistente, apatía, pérdida de interés, agotamiento emocional, sensación de vacío.

  • Autoestima e inseguridad
    Autocrítica excesiva, dudas sobre uno mismo, miedo a fallar, dificultades para poner límites.

  • Relaciones interpersonales
    Conflictos recurrentes, dificultades en la comunicación, vínculos poco saludables, sensación de soledad.

  • Toma de decisiones y etapas de cambio
    Dudas vocacionales, crisis vitales, cambios laborales, rupturas o momentos de redefinición personal.

  • Gestión del tiempo y autocuidado
    Sobrecarga, falta de bienestar, dificultades para organizar prioridades, mantener hábitos saludables.

  • Procesos de duelo o situaciones de pérdida
    Acompañamiento emocional ante pérdidas significativas, transiciones importantes.

Mi trabajo consiste en ofrecerte un espacio seguro donde ayudarte a comprender qué está ocurriendo, identificar patrones que pueden estar manteniendo el malestar y encontrar nuevas estrategias que te permitan avanzar con mayor claridad y equilibrio.