Terapia Infantojuvenil

La etapa infantojuvenil es un periodo lleno de cambios, descubrimientos y desafíos y a veces las familias pueden necesitar un acompañamiento especializado para comprender mejor lo que está ocurriendo y ofrecer el apoyo más adecuado. Mi labor consiste en facilitar este proceso, creando un espacio de escucha y orientación donde tanto los menores como sus adultos de referencia puedan encontrar claridad, herramientas y un camino conjunto hacia el bienestar.

En el ámbito infantojuvenil, el proceso terapéutico empieza, en la mayoría de los casos, trabajando con los cuidadores principales. Este primer paso es especialmente importante cuando se trata de niños y niñas menores de 12 años, ya que ofreciendo a la familia orientación continua y estrategias prácticas para aplicar en casa, son quienes pueden facilitar los cambios más significativos en el día a día.

A partir de esta base, el objetivo es comprender qué está ocurriendo, qué necesidades tiene el menor y qué herramientas puede aportar su entorno para acompañarlo de forma efectiva.

Cuando el niño, niña o adolescente está preparado, o cuando la situación lo requiere, incorporo también el trabajo directo en sesión con ellos, adaptando el enfoque a su edad, etapa evolutiva y manera de expresarse.

La terapia infantojuvenil no solo se centra en aliviar el motivo de consulta, sino en fomentar su bienestar emocional, fortalecer sus capacidades y ayudarles a avanzar con mayor seguridad en su desarrollo.

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Los temas más habituales para los que se solicita intervención son:

  • Regulación emocional
    Dificultad para identificar, gestionar o expresar emociones de forma adaptativa.

  • Ansiedad y miedos
    Preocupaciones intensas, ansiedad de separación, temores escolares, inseguridades.

  • Problemas de conducta
    Rabietas, impulsividad, conflictos familiares, dificultades para respetar normas y límites.

  • Relaciones sociales
    Conflictos con iguales, dificultad para relacionarse con iguales o aislamiento.

  • Autoestima e inseguridades
    Falta de confianza, miedo a equivocarse, autocrítica excesiva.

  • Cambios vitales o familiares
    Separaciones, pérdidas, mudanzas, llegada de un hermano o hermana, adaptaciones a nuevas dinámicas familiares.

  • Aspectos académicos y hábitos de estudio
    Falta de motivación, problemas de organización, baja tolerancia a la frustración, dificultades para mantener la atención.

El proceso terapéutico se desarrolla siempre en coordinación con la familia, ofreciendo orientación continua y estrategias prácticas para aplicar en casa, asegurando así una intervención coherente y sostenida más allá de la consulta.