¿Cuál es tu modelo familiar?

Descubre los principales tipos de familia según la Terapia Breve Estratégica

6/9/20264 min read

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No existen dos familias iguales. Cada una construye su propia forma de relacionarse, comunicarse, afrontar los conflictos y adaptarse a los cambios que aparecen a lo largo del tiempo. Sin embargo, más allá de quienes forman una familia, existen determinadas dinámicas en la relación que tienden a repetirse y que influyen en la manera en que cuidadores, hij@s y otros miembros de la familia responden ante las dificultades. Desde la Terapia Breve Estratégica, conocer estos modelos de interacción puede ayudarnos a comprender mejor cómo funciona una familia y cuándo ciertas formas de intentar solucionar los problemas terminan, involuntariamente, manteniéndolos o empeorándolos.

La familia como sistema de relaciones

Desde una perspectiva estratégica, un problema no se analiza únicamente como una dificultad individual. Muchas conductas adquieren sentido cuando observamos el sistema de relaciones en el que aparecen.

Cuando surge una dificultad, los miembros de la familia intentan solucionarlo: hablan, aconsejan, controlan, protegen, evitan conflictos, castigan, insisten o buscan tranquilizar al otro.

El problema aparece cuando estas soluciones intentadas, aunque se realizan con la intención de ayudar, no consiguen resolver la situación y terminan contribuyendo involuntariamente a mantenerla.

Por este motivo, comprender cómo funciona una familia implica observar qué hace cada miembro ante el problema, cómo reaccionan los demás y qué secuencias de interacción se repiten en el tiempo.

La familia hiperprotectora

En este modelo familiar, los cuidadores principales intentan evitar que los hijos experimenten dificultades, frustraciones o consecuencias negativas.

Los progenitores intervienen constantemente para ayudar, resolver problemas, anticiparse a las necesidades de l@s hij@s o evitarles situaciones incómodas.

Aunque estos comportamientos nacen del afecto y de la preocupación, una protección excesiva puede dificultar el desarrollo progresivo de la autonomía.

El mensaje que puede transmitirse involuntariamente es: “Como te quiero y quiero protegerte, hago las cosas por ti; pero al hacerlas constantemente por ti, te doy a entender que quizá no eres capaz de hacerlas solo”.

Desde la Terapia Breve Estratégica se trabaja para modificar gradualmente estas dinámicas, favoreciendo que los hijos puedan enfrentarse a dificultades proporcionadas a su edad y desarrollar una mayor percepción de competencia personal.

La familia democrático-permisiva

En estas familias se concede una gran importancia al diálogo, la negociación y la búsqueda de acuerdos.

Las decisiones familiares se intentan consensuar y los progenitores procuran evitar una educación excesivamente autoritaria.

El problema puede aparecer cuando todas las decisiones se negocian, incluso aquellas en las que los adultos deberían asumir la responsabilidad educativa.

Cuando los límites son continuamente discutidos, modificados o pactados, l@s hij@s pueden aprender que cualquier norma puede cambiar si insisten suficientemente.

La intervención estratégica busca recuperar una jerarquía familiar funcional, estableciendo límites claros y coherentes sin caer en el autoritarismo.

La familia sacrificante

En este modelo, uno o varios cuidadores renuncian constantemente a sus propias necesidades para satisfacer las de los demás.

El sacrificio se convierte en la principal forma de expresar afecto.

Los progenitores pueden organizar completamente su vida alrededor de l@s hij@s, renunciar a actividades personales o asumir responsabilidades que podrían corresponder progresivamente a otros miembros de la familia.

El problema aparece cuando el sacrificio genera dependencia, falta de autonomía o sentimientos de culpa. También puede producirse una especie de contabilidad emocional implícita: “Con todo lo que he hecho por ti, deberías comportarte de determinada manera.”

Desde la Terapia Breve Estratégica se trabaja para transformar estas dinámicas y construir relaciones basadas en una responsabilidad más equilibrada entre los diferentes miembros de la familia.

La familia intermitente

En estas familias existe dificultad para mantener una posición educativa estable.

Los cuidadores principales pueden establecer una norma y posteriormente retirarla si sienten que no funciona, aplicar una consecuencia y después cambiar de opinión o reaccionar de maneras diferentes ante situaciones similares.

Esta variabilidad genera incertidumbre. L@s hij@s pueden aprender que merece la pena insistir, discutir o esperar porque las decisiones de los adultos pueden modificarse.

La intervención terapéutica busca aumentar la coherencia entre las decisiones y las acciones de los adultos, favoreciendo un entorno familiar más previsible.

La familia delegante

En algunas familias, una parte importante de las funciones educativas se delega en otras figuras, como abuel@s, otros miembros de la familia extensa o el centro escolar.

La ayuda de abuel@s puede ser un recurso muy valioso. Sin embargo, pueden aparecer dificultades cuando existen diferentes criterios educativos o cuando la autoridad de los progenitores queda debilitada.

Los hij@s pueden encontrarse ante normas contradictorias y aprender a buscar el apoyo del adulto que resulta más permisivo o conveniente en cada situación.

Desde la intervención estratégica se trabaja para clarificar los roles, establecer acuerdos educativos y recuperar una jerarquía familiar funcional.

La familia autoritaria

En este modelo, las relaciones se organizan mediante normas rígidas, obediencia y control. Las decisiones corresponden principalmente a los adultos y existe poco espacio para la negociación.

Aunque inicialmente este modelo puede generar orden y cumplimiento de las normas, una rigidez excesiva puede favorecer enfrentamientos, ocultación de información, mentiras o conductas de rebelión, especialmente durante la adolescencia. Cuanto más aumenta el control, mayor puede ser la necesidad del hij@ de escapar de él, generándose una escalada de enfrentamientos.

Desde la Terapia Breve Estratégica se busca modificar estas secuencias de interacción y construir formas de ejercer la autoridad que mantengan límites claros sin alimentar una lucha constante por el poder.

Reflexión final

Ningún modelo familiar es un problema en sí mismo. Hablar de modelos familiares no significa clasificar a las familias como funcionales o disfuncionales.

Una misma familia puede mostrar características de diferentes modelos y cambiar su funcionamiento a medida que los hijos crecen, aparecen nuevas circunstancias o se producen acontecimientos importantes.

Lo relevante es detectar cuándo una forma de relacionarse se ha vuelto rígida y las estrategias utilizadas para solucionar una dificultad están contribuyendo a mantenerla.

La pregunta fundamental no es cómo funciona el problema, qué se está haciendo para intentar solucionarlo y qué se puede cambiar para desbloquear la situación.

Si en tu familia existen conflictos que se repiten, dificultades para establecer límites, problemas de comunicación o situaciones que habéis intentado solucionar sin conseguir cambios duraderos, la terapia familiar puede ayudaros a comprender qué está manteniendo el problema y construir nuevas estrategias para afrontarlo.

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